Open Skies - La Duquesita, Sueños Dulces

Open Skies Magazine & Di Testa e Di Gola  Dubai, June 2013 / Italy, April 2015 (1,000 words)
Versione italiana  

El editor de Open Skies, la revista de la aerolínea Emiratos, me encargó que seleccionase mi establecimiento favorito de Madrid y que lo compartiese con los lectores. La lista de establecimientos potenciales era larga y la elección final seductivamente dulce: pastelería La Duquesita. Su historia habla sobre algo más que sobre pasteles. Es acerca de la familia, de los valores artesanales y de la historia de Madrid. Para leer el original en inglés y la versión italiano aquí.

Translated by Oskar Lanziego

Teresa lopéz santamaria arranges the window at la duquesita
Teresa Lopéz Santamaria arranges the window at la Duquesita



La Duquesita está solo a un paso de Fuencarral, la calle arterial de la zona hipster más comercial de Madrid. Pero el establecimiento, fundado en 1914, sigue guardando un ambiente modernista. Cuando no está abierto al público y sus persianas descansan bajadas, uno puede pasar de largo sin percatarse. Solo su nombre dorado, elegantemente inscrito en el escaparate y sus detalles dorados en la fachada nos anuncian su presencia.

En otras fachadas colindantes se encuentran algunos detalles arquitectónicos más llamativos. Unos metros hacia el oeste se encuentra el Palacio de Longoria, un edificio a modo de pastel de boda, envuelto con cremosos remolinos modernistas, guirnaldas y rosetones. Si uno se fija bien hay motivos animales que emergen por otros sitios. Lagartos grises trepan sobre un bloque de pisos que hay justo en el cruce. También se divisan algunos pingüinos en una baja cornisa que hay al otro lado de la calle.

Entrando al interior de la pastelería, el obrador de dulces nos invita a darnos un respiro: es como entrar en una capsula del tiempo de aromas pasteleros.

AROMAS PASTELEROS

Pero durante las horas de apertura La Duquesita llama la atención. Cada mañana el personal de la tienda coloca más de sesenta tipos de pequeños pasteles, chocolates, pastas, tartaletas, hojaldres, trufas y mazapanes sobre los mármoles que hay en el escaparate. La gran mayoría son de origen español. De lejos, a primera vista, su riqueza de colores y formas evoca esas bandejas que uno puede encontrar en una joyería. De cerca, la sorpresa es que aquí, en el centro de Madrid, en una zona de tiendas de moda, no hay nada moderno, ni siquiera un cupcake.

"No veo razón para inventar nuevas cosas," dice Luis Santamaría, pastelero y chocolatero, de 63 años, que posee y dirige el establecimiento con Teresa, su mujer. "Hay tantos buenos pasteles tradicionales, algunos casi desparecidos, que no caben en el escaparate."

Entrando al interior de la pastelería, el obrador de dulces nos invita a darnos un respiro: es como entrar en una capsula del tiempo de aromas pasteleros. Se puede tomar un buen café en el mostrador, respirar el chocolate en el ambiente y contemplar grandes tartas colocadas en armarios refrigerados. Sobre un soporte de hierro sujeto a la columna central, observándolo todo, se encuentra la figura de alabastro, la duquesita. Ella es parte de la historia de la tienda.

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